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Y tú… ¿de qué color eres?

Decir que el color es la “impresión que producen en la retina los rayos de luz reflejados y absorbidos por un cuerpo, según la longitud de onda de estos rayos” se nos queda muy científico y frío para lo que os queremos contar hoy en el TitanoBlog. Es un tema que nos entusiasma, pero nos vamos a centrar en la importancia del color en tres áreas: tu producto, tu marca y tu establecimiento. Y lo vamos a acompañar con consejos y herramientas útiles para todos los públicos. Prepara lápices y brochas que empezamos a pintar.

 

¡Pero qué pinta más buena!

Que el color nos influye es innegable. Todos tenemos un color favorito, uno que nos sienta de maravilla a la hora de vestir, otro que nos gusta para decorar, el que está en tendencia y lo usamos hasta en la sopa… hasta para escribir nos decantamos por un color. A mí, por ejemplo, me fastidia de una manera indescriptible ir a un encuentro en el que te dan material para tomar notas y el bolígrafo es negro. Para evitar dramas, siempre llevo uno de color azul de reserva y así deleitarme derrochando ríos de tinta.

Por tanto, es obvio que el color nos va a influir en un porcentaje muy elevado a la hora de comprar un producto. Los estudios de la psicología del color dicen que sucede en un 85% de las ocasiones y si analizamos nuestro comportamiento de compra en tareas tan cotidianas como ir a por el pan o a por tomates nos daremos cuenta. La mayoría de variedades de tomates son rojos, pero el matiz que tenga nos va a decir si nos resulta apetecible o si vamos a otra frutería a seguir buscando.

 

Esto nos sucede en los productos frescos, que bien compramos a granel o están en envases transparentes y su “buen color” o “mal color” va a depender de percepciones personales o culturales del entorno del consumidor. También en restauración encontramos casos relacionados con el color. ¿Recordáis haber comido algún plato azul? Sería muy sencillo hacerlo, con sólo añadir colorante, pero el azul es inhibidor del apetito y ningún restaurante quiere eso, ¿cierto? Sólo conozco un plato, el nasi kerabu original de Malasia. En general, preferimos ver en las comidas los tonos rojos, anaranjados y amarillos, que trasladan sensación de calidez.

El exterior es lo que cuenta.

Pero ¿qué sucede entonces con el resto de productos envasados? Aquí entramos en el terreno del packaging, donde la conjunción del color y el diseño forman un tándem ganador. Hay productos que están asimilados al color de su envase de manera subjetiva, muchas veces por la asociación con alguna archiconocida marca. Así, los refrescos light son gris plata, la leche desnatada es rosa, la lejía amarilla, los productos de limpieza se mueven entre blanco-verde-azul y los productos “premium” o de alta calidad son negros. Y así sucesivamente.

Un producto que va a entrar en el lineal por primera vez puede escoger entre seguir esta tendencia del color asociado culturalmente a su tipología o decantarse por la opción transgresora que, llevada a cabo con éxito conseguirá una diferenciación con respecto a la competencia, además de un refuerzo de la marca. Por ejemplo, la botella verde de Heineken, que usó este color cuando comenzó a exportar a América para que los consumidores la distinguiesen de las demás cervezas. En torno a este color han desarrollado además toda su estrategia de comunicación, partiendo del lema “Piensa en verde”.

 

Aparte, el poder del diseño para crear objetos de deseo. Sobre esta cuestión concreta podéis leer el post “El hada madrina de Cenicienta”, aquí en el TitanoBlog.

Por su color lo conoceréis.

Con las marcas sucede lo mismo que con los productos y sus colores transmiten sensaciones que pueden resultarnos “apetecibles” comprar. Ahora que la tendencia es dotar de personalidad a la marca, el color es la principal fórmula para conseguirlo. La pregunta es ¿qué quieres decir a todos esos clientes potenciales que aún no te conocen? ¿Qué esperas que piensen de ti? Y muy importante también: ¿quién quieres que te valore? Te verán por primera vez en internet, en un folleto, una revista, tal vez en televisión. Esos primeros 90 segundos serán determinantes en la creación de la opinión y el color será su fundamento en hasta un 93% de las ocasiones.

Por tanto, las claves para elegir la gama cromática de tu identidad corporativa son el mensaje y el target.

A modo de resumen, pues existen cientos, miles de páginas web en las que leer algún artículo sobre el color y su significado, os dejamos una breve relación de colores y valores asociados.

Colores primarios

 

Colores secundarios

 

Blanco y Negro (B&W)

 

Impulsando con colores

El color no sólo influye en la percepción del cliente hacia los productos y las marcas. También el establecimiento o espacio donde se muestran. Según encuestas realizadas, el 52% de los consumidores afirma que no volvería a un establecimiento por cuestiones estéticas. Si analizas al cliente tipo de tu establecimiento, tendrás grandes pistas sobre qué colores usar: tonalidades oscuras para un público sofisticado, tonos pastel para los más conservadores, rojo para gente extrovertida y dinámica, morado para el público religioso…

Usando gamas cromáticas adecuadas, conseguirás crear atmósferas que potencien la experiencia de compra de manera satisfactoria, aumentando por una parte el tiempo que pasa en el establecimiento (comprando más artículos en una sola vez) y por otra parte, la frecuencia en la repetición de compra (generando mayores beneficios).

Otro uso del color en el punto de venta es para incitar diferentes comportamientos. ¿Te preguntabas por qué el rojo es el color usado para anunciar las rebajas? La respuesta es que fomenta la compra compulsiva. Para destacar las ofertas y novedades, no dudes que el amarillo es tu mejor opción. Si lo que quieres que tu cliente se relaje en tu librería, usa el verde pues está demostrado que baja la presión arterial. Pero si la idea es que reserve sus vacaciones con tu agencia, dale un toque de naranja, pues es el color que llama a la acción, además de estar relacionado con el sol y la calidez.

Herramientas para trabajar con el color

Hacer una elección de color que resulte eficaz para lograr tus objetivos es una tarea compleja que recomendamos dejar en manos de un profesional. Pero si te decides a embarcarte por tu cuenta, aquí tienes algunas herramientas gratuitas y para uso online que te pueden resultar muy interesantes.

1. Adobe Color CC

Permite crear fácilmente paletas cromáticas basándose en las teorías del color. Para ello, puedes coger una imagen que tengas guardada, una foto que hagas en el mismo momento o customizarla completamente.

A través de las reglas de color, el programa genera las paletas de colores análogos, monocromáticos, tríadas, complementarios, compuestos, matices y personalizados. Puedes guardarlas y también compartirlas con otros usuarios, aumentando la comunidad inspiradora del color.

Además de la versión online, la app está disponible para IOS y Android gratis.

https://color.adobe.com/es/create/color-wheel/

2. HTML Color Codes

Es muy útil para elegir los colores de tu web. Partiendo de un color de la carta, crea las diferentes paletas completas con sus correspondientes estilos CSS listos para usar.

Cuenta con una guía de los 140 colores HTML agrupados por colores, incluyendo cada tabla el nombre del color y sus referencias HEX y RGB.

Para los que no están muy acostumbrados a trabajar en programación web y creación de hojas de estilo, tienen una sección de tutoriales gratuitos que dan buena orientación.

htmlcolorcodes.com

3. Color Hunt

Si lo que buscas es inspiración, en Color Hunt encontrarás cientos de propuestas de los usuarios de esta web. Cada paleta se compone de 4 colores y se puede ver el código HEX de cada uno.

Es una aplicación web muy social, pues se puede dar likes y compartir. Como punto débil, que no cuenta con reglas de psicología del color, sino que únicamente tiene como base la inspiración y la aceptación por parte del equipo que gestiona la web.

http://colorhunt.co/

Para gustos, los colores

Para concluir con este colorido post, queremos insistir en que los colores generan emociones y que debemos ser cuidadosos en su elección. Al fin y al cabo, lo que todos queremos es enamorar a nuestro cliente y qué mejor forma que ser del color de sus sueños.

Tengamos en cuenta las asociaciones habituales de los colores con determinados valores, pero no dejemos de hacer caso del sentido común y de la idiosincrasia nuestra y de nuestro cliente. El azul puede reflejar calma, seguridad o excelencia, como apuntábamos anteriormente, pero seguro que si nos encontramos en el ascensor a la vecina del quinto con el pelo teñido de azul pensamos otras cosas más divertidas.

Y es que, como dice la célebre frase, para gustos los colores.

Esperamos que os haya sido útil el post de hoy. Nos vemos la próxima semana aquí, en el TitanoBlog.

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