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Saltar al cambio: cuando metes tu vida en una caja.

Acabamos de mudarnos. Nos hemos vuelto locos y hemos metido todos estos años de trabajo en cajas y bolsas, descubriendo que los armarios y archivadores tienen en realidad un doble fondo como los trucos de los magos. La pregunta del millón de las últimas semanas ha sido ¿de verdad que todo esto estaba ahí?

Los armarios, fuente inagotable de cachivaches varios, antiguallas y monstruos que amenazan con tragarte y meterte en el doble fondo donde nadie te encontrará, hasta que haya una nueva mudanza, claro está. Hay que enfrentarse a ellos con la mente fría y espada láser en mano para acabar con el sentimentalismo cada vez que te susurre al oído “ohhhh, mira, aquí está… guárdalo de recuerdo”. Error ¡prohibido sucumbir!

Hay que afrontar la mudanza con espíritu aventurero para marchar con el equipaje liviano, sólo lo necesario. Aquello que guardaste “por si acaso”, lo más probable es que nunca llegues a darle una segunda oportunidad. Libérate y libéralo porque este es el inicio de la transición hacia el cambio.

Los cambios producen inseguridad, da vértigo sólo pensar en el abismo de desconocimiento más allá de la caja de cartón bien empaquetada. Y no sólo desde el punto de vista personal, también desde el empresarial y son oportunidades que no se deben desaprovechar por motivos tan relevantes como los siguientes:

1. El entorno está en cambio constante. Los clientes, sus necesidades y motivaciones evolucionan y la empresa debe adaptarse a ellos si no quiere quedarse obsoleta y pasar al archivo del olvido. Si estás a la última en tu sector, seguirás siendo el gran aliado para tu cliente.

2. Cuando la estrategia ha dejado de ser efectiva, es el momento de parar, mirar hacia delante y definir el lugar que se quiere ocupar en el futuro. Seguro que ya no es el mismo que cuando comenzaste tu andadura empresarial y es una tarea de revisión obligatoria cada cierto tiempo, de manera que se pueda valorar el resultado de las acciones que se han ido acometiendo en todas las áreas: administración y finanzas, comercial, comunicación y proyectos.

Hacia delante

3. El análisis de los síntomas te indicará el camino y el nivel de cambio que necesitas. Cada empresa tendrá un diagnóstico propio en función de sus propias variables, pero cada vez más nos encontramos con casos de empresas que no consiguen impactar a sus clientes potenciales y se debe a tres causas principales: están buscando en el nicho equivocado (no han definido correctamente a su cliente tipo), han dejado de hablar el mismo idioma (falta o exceso de digitalización) o los mensajes que lanza su estrategia de comunicación no son los correctos.

4. Es una oportunidad para rediseñar la estructura interna. En las micropymes, donde habitualmente todo el mundo hace de todo, es momento de evaluar las capacidades que se han ido fortaleciendo en el transcurso de los años y potenciarlas, favoreciendo la fluidez en el trabajo.

5. Y ya que estamos, rediseña tu imagen y adáptala para que sea reflejo de tu nueva etapa. Google rediseñó su logo después de reorganizar su estructura organizacional bajo la marca paraguas Alphabet. Han mantenido sus cualidades originales de cercanía y simplicidad, pero reflejando la adaptación a la nueva realidad digital, diferente a la existente cuando empezaron. Y si los grandes lo hacen, será por algo.

Son muchas las oportunidades y ventajas de un cambio bien gestionado, una vez superadas las barreras de la zona de confort. Nosotros ya hemos empezado. Y tú, ¿te apuntas? Si no lo tienes claro aún, te dejamos como conclusión una inspiradora frase del famosísimo actor Elliott Gould: “Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar”.

¡Hasta la próxima semana!

Con la caja a cuestas

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